Detrás de mis párpados me veo entregando curriculums, respondiendo al teléfono, veo todas las noches de insomnio y de nervios, y sé que me sabré de memoria todas las webs de alquiler; cientos de nuevas sonrisas, cocina compartida, una casa con grandes ventanales y un trampolino en el jardín; puedo ver mi vida empezar una y otra vez, sin miedo.
Ha vuelto esa sonrisa que aparece espontáneamente en mi rostro aún (o especialmente) yendo sola por la calle en un día de lluvia, esa niña adolescente que al emocionarse ante un nuevo plan daba saltitos y palmas ante la mirada divertida de los transeuntes. Porque sí, en mi cabeza hay una pequeña ruta, un camino a seguir, y quiero que cada día que viva me acerque un poco más al siguiente paso. Y aún en el caso de que la vida tuviera que desviarme del plan establecido, quiero recuperar la fortaleza para aceptarlo, disfrutarlo y crear en mí la vívida imagen de otro mañana, uno del que pueda incluso oler sus nuevos colores.
Disfruto de grandes privilegios en mi vida: Estoy donde quiero estar. Soy feliz. Me rodeo (física y virtualmente) de personas maravillosamente auténticas, peculiares, únicas, cuya compañía me hace sentir como en casa. El mayor privilegio de todos: vivir lejos de tu zona de confort hace que te atrevas a dar saltos aún más grandes, más alto, con más energía. Y ante nosotras, tan sólo un mañana que se vislumbra prometedor, como las primeras luces del alba tras una larga noche en algún punto de Irlanda.
Tú que estás leyendo esto, recuerda... Hoy es el mañana del ayer.


3 comentarios:
Vivir es como correr larga distancia. Hay que mirar siempre un poquito hacia adelante, pero no demasiado. Vista a media distancia, con la mirada atenta y perdida al mismo tiempo.
El presente no existe. Cuando te paras a contemplarlo... ya es pasado.
Tú también eres de mis mejores compañías virtuales.
M., te leo gracias a Mr.Fargo y lo cierto es que agradezco mucho su recomendación.
Tuve la imperiosa necesidad de alejarme de mi zona de confort hace ya un tiempo y, aunque las cosas no me están yendo de maravilla, me alegro de haber tomado la decisión.
Gracias por tu blog.
Cuánta razón hay en tus palabras, Jorge. Y lo mismo digo, aunque espero que no haga falta ni que lo diga ;)
Gracias por recomendar mi blog :)
Missy Haiku, gracias a ti por leerme y comentar. Lo bueno y lo malo es que salir de tu zona de confort se puede volver adictivo... y no hablemos de lo que supone luego "volver" a la zona de confort...
Abrazos
Publicar un comentario