Hoy, que nadie se atreva a mencionar aquella canción de Vetusta, ni a soltar un lacónico "te lo dije", nada que comience por un "almenos" o un "como mínimo", y

Y entonces resulta que la cosa iba en serio. Menos mal que una es una impaciente y no podía haber estado esperando indefinidamente. Pero lo cierto es que importa un carajo el número objetivo de lágrimas que derrames (son sólo sentimientos unidireccionales, sencillos, claros, transparentes, como si fueras un pararrayos), da igual que sean 145 que 203, porque hay una única tristeza que no vas a ser capaz de expresar y que no tiene nada que ver con alguien a quien probablemente no volverás a ver jamás. Es la vuelta de hoja de siempre. Es una desolación tan vacía que no te cabe en la palabra. Ni en el pecho. Y es que hoy las palabras atraviesan, pero ya no cortan, no desguazan. Duelen, pero no destrozan, apenas destartalan levemente. Te repites que al fin y al cabo eso es bueno, que tu coraza funciona, que nadie tendrá las llaves para destruirte.
Y eso es lo que querías, ¿no?


2 comentarios:
I'm hugging you. And it's actually a pretty tight hug, so it may sort of hurt on the back of your ribs, and I'm sorry about that.
Ty ;) you know.
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