sin prisión, sin cuerpo...
Pequeña niña de agua
que sueña ser viento...
Rayo de luna,
inalcanzable en el tiempo,
efímero sueño,
incorpóreo silencio.
Despierto de un viaje
tortuoso, misterio.
Despierto en la cárcel
que es hoy mi cuerpo.
Dolor, eterno y mío,
¿ya vienes a mí de nuevo?
ni te quiero, ni te sueño,
no te quiero ver conmigo.
Frágil.
Las rejas de mi prisión no son otras que mi piel.
Débil.
Las normas me las impone mi propio cuerpo.
Quebradiza.
Así me siento en cada amargo despertar.
Efímera.
Como siempre supe que sería.
Fugaz.
Como las estrellas,
los ángeles,
la luna,
vida.
Yo.
Caigo, y hoy deseo ser viento,
ser brisa que acaricie
su pelo…
Como gotas de lluvia, cataratas,
ni entienden, ni son,
caen.
Así,
yo.
Duele, duele vivir; literalmente.
Duele no saber ya si sientes
o si eres, simplemente,
el dolor de un cuerpo
vivo por fuera
y por dentro
muerto.
(¿Yo?)
M.
¿2006?


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