Curioso, el fenómeno de la connotación. No personas sino gente, no mujer sino señora. Apasionante.
Esta es tan solo una historia de tantas historias... El narrador ubica al lector, le presenta su personaje (una señora), al que sitúa en un lugar (una estación de trenes de cualquier gran ciudad) y, a continuación, le explica qué es lo que diría un libro de texto sobre todas esas líneas. El narrador es, por lo tanto, otra cáscara. Esto representa un grave problema a la persona que tenga este cuaderno entre sus manos. Significa que deberá pensar por si misma y no dejarse llevar por la corriente que le marque un narrador vacío y pedante...
M.
25 de junio de 2007
25 de junio de 2007
(si alguien quiere seguirlo, puede)


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